Si es que en el fondo no es tan difícil, no lo es. Con un setlist de esa envergadura, con echarle un poquito de ganas y aplicando cierta lógica de lo más sencilla la batalla ya está ganada. Ross the Boss, que abandonó MANOWAR cuando a estos se les empezó a ir la perola a finales de los 80, debe conservar el sentido común intacto y sabe perfectamente qué es lo que la inmensa mayoría de fans de MANOWAR quieren y lo que no. Cuando el sentimiento generalizado del 100% de la sala es que la actuación de Ross se merendó de lo lindo cualquier show de MANOWAR de los últimos tiempos es que las cosas no se están haciendo bien. Con una colección de clásicos semejante, la banda de Joey y Eric debería estar dando conciertos legendarios y sin embargo se arrastra dando vergüenza ajena por los escenarios obsesionados en regrabar viejos discos, sacar tediosos nuevos trabajos, playar DVDs en sus directos e ir interrumpiendo continuamente sus conciertos con discursitos, castañuelas, feria de ganado femenino, insufribles, tediosos e interminables solos y tonterías varias. Y he de reconocer que durante años tuvo su gracia, pero habiendo visto lo que Ross con 3 colegas, en una sala pequeña, sin gran equipo ni escenografía espectacular, es capaz de hacer, perdonen pero me quedo con la copia y que le den morcilla al original.

Enmarcada dentro de la gira “The Discipline of Steel Tour” (aquí no se estrujaron mucho los sesos), el concierto de Barcelona arrancaba la gira peninsular de 5 fechas donde bandas como INVISIBLE o AGRESIVA irían abriendo las actuaciones. En Barcelona la banda encargada de tal tarea fue INVISIBLE quienes fieles a su nombre apenas parecen existir en la red. Y mira que he buscado, pero nada. De tal forma, poco puedo decir de ellos. Por norma general, suelo ver a las bandas teloneras cuando el tiempo lo permite y más aún si toca hacer crónica, pero no era yo quién debía escribir esta reseña originalmente así que siéndoles sincero, me perdí su actuación.

Puntual sobre la hora estipulada, Ross the Boss asaltó el pequeño Razz 3 que presentaba un sold out merecido y por otra parte predecible. Adoro esa sala, pequeña pero bien distribuida y con un sonido casi siempre espectacular; el ambiente idóneo para que la banda del ex MANOWAR diera un recital que muchos tardaremos en olvidar. La formación la completaban un viejo conocido de la parroquia manowarera, Rhino, batería del mítico “Triumph of Steel” (sin duda, el mejor que ocupó nunca ese puesto en la banda), Mike LePond (más conocido por ser el bajista de SYMPHONY X) y un desconocido Marc Lopes quién pese a no contar con un gran bagaje metálico a sus espaldas (su logro más meritorio es haber cantado con los MELIAH RAGE recientemente), cumplió de sobras con su cometido pese a lo aparentemente difícil que podría parecer competir con Eric Adams. Es obvio que no era Eric, pero desde el primer minuto contó con el apoyo de 250 personas entregadísimas que no pararon de cantar, chillar y corear todos y cada uno de los estribillos y letras del grupo de forma ensordecedora.

La banda arrancó con “Blood of the Kings”, aquel mítico corte que cerraba el celebérrimo “Kings of Metal”, un cañón de tema perfecto para abrir un show. Desde el primer momento, Ross y su banda estuvieron metidos en el concierto y conectaron con el público haciéndose partícipes del fiestón que había montado en las primeras filas. Prosiguieron con “Death Tone” y “The Oath”, dos cortes no muy comunes en los sets de MANOWAR que hicieron las delicias de los seguidores de la primera etapa del grupo antes de arrancarse la primera tripleta de “imprescindibles” que hasta el más ajeno a la banda seguramente conoce de sobras de haber escuchado hasta la saciedad en cualquier tugurio rockero que se precie, “Blood of my Enemies”, “Kill with Power” y “Thor (The Powerhead)” que como era de esperar, desataron la locura colectiva. Con la contienda asegurada y decidida, a partir de aquí fue coser y cantar y fuera la que fuera la canción elegida por la banda, aquel fervor generalizado ya no lo paraba nada ni nadie. Siguieron sonando himnos legendarios como “Gloves of Metal”, “Sign of the Hammer” y “Dark Avenger” para dar paso a “Fighting the World” que fue precedida por un solo de batería de Rhino, entretenido y por suerte cortito. De cara al tramo final del show, Ross y su banda se marcaron un trío de infarto con “Metal Daze”, “Battle Hymn” y como no “Hail and Kill” que puso a toda la sala patas arriba. Tras hora y media de actuación, la banda se despidió dejando un sabor de boca espectacular entre los presentes y evidenciando una vez más el hecho de que no hay excusa alguna para que MANOWAR no den conciertos espectaculares, no la hay. El set fue excelente y pese a que muchos clásicos se quedaron fuera, nadie negará que las 14 o 15 que cayeron debían estar ahí sí o sí. Aunque con tal arsenal, podrían haber tocado 15 temas completamente diferentes y no creo que nadie se hubiese quejado pues en el legado de MANOWAR de los 80 hay para dar y repartir.

Mientras Ross the Boss siga llevando a cabo giras como éstas de tanto en cuanto, yo por lo menos no echaré en falta lo más mínimo a MANOWAR el día que decidan acabar con su carrera, que todos sabemos que pese a su anunciada retirada, la broma durará lo menos 5 años más incluyendo varias giras, discos, dvds, regrabaciones y demás.

Javi Félez ,Sergi Ramos

Promotor:Rocksound

Día:16-03-2017

Hora:21:00

Sala:Razzmatazz 3

Ciudad:Barcelona

Puntuación:10