La increíble capacidad que tenemos en España para denostar a las bandas propias y encumbrar a las ajenas es por todos conocida. Mago de Oz son una banda que ha llevado el folk-metal -ese que tanto mola cuando lo hacen las bandas finlandesas- al gran público. Ellos fueron parcialmente responsables de que la escena resurgiese en nuestro país y que una gran cantidad de chavales viesen en Mago de Oz la puerta de entrada al heavy metal al que no habrían hecho caso de otro modo. Pero en un país en el que Barón Rojo y Obús tocan en clubs de mala muerte -en el caso de Barón Rojo, ciertamente, se lo han buscado con directos mediocres y musicalmente pobres- cuando fueron los grandes exponentes del género en los 80, la década sagrada del rock duro ¿qué no le iba a pasar a Mago de Oz?

La increíble capacidad que tenemos en España para denostar a las bandas propias y encumbrar a las ajenas es por todos conocida. Mago de Oz son una banda que ha llevado el folk-metal -ese que tanto mola cuando lo hacen las bandas finlandesas- al gran público. Ellos fueron parcialmente responsables de que la escena resurgiese en nuestro país y que una gran cantidad de chavales viesen en Mago de Oz la puerta de entrada al heavy metal al que no habrían hecho caso de otro modo. Pero en un país en el que Barón Rojo y Obús tocan en clubs de mala muerte -en el caso de Barón Rojo, ciertamente, se lo han buscado con directos mediocres y musicalmente pobres- cuando fueron los grandes exponentes del género en los 80, la década sagrada del rock duro ¿qué no le iba a pasar a Mago de Oz?

Fue, por tanto, una sorpresa que llenasen Razzmatazz en un sábado por la noche para el último concierto de la gira “Finisterra”. Sorpresa porque hace unos años se las veían y deseaban para cubrir un aforo similar, hasta que la despedida de Jose hizo levantar a la gente de sus sillones y llenar la sala barcelonesa. A partir de ahí, una ristra de buenas decisiones -entre ellas la regrabación de “Finisterra” y el reclamo de un pasado musical más brillante que el presente- han ayudado a situar de nuevo a Mago de Oz en una trayectoria ascendente.

La noche fue de aquel sábado fue mágica para Mago de Oz. Sala llena, ambiente festivo, esa sensación de “primer concierto de la temporada” tras el parón navideño y una colección de invitados especiales como Israel Ramos de Alquimia o Rubén Kelsen de Debler, la banda madrileña que apadrina Txus de Mago de Oz, que le dio un toque algo más especial a la noche -aunque no tuvo nada que ver con la presentación madrileña en la que vinieron Leo Jimenez, Alberto Rionda, Javier Vargas, Carlos Escobedo, Niko del Hierro y muchos más. No hicieron falta los invitados, de todos modos: el peso del show lo soportaron unas canciones que, diecisiete años después, se han convertido en clásicos del rock de nuestro país y eso es incontestable. A la vista estaba que el público de la sala se componía, de manera heterogénea por chavalería, veinteañeros que vienen a recuperar las canciones con las que crecieron aunque ahora lleven una camiseta de Gojira, y un público más entrado en años que o bien acompaña a sus hijos o bien se ha dejado cautivar por lo facil que es al oído la música de los madrileños.

Sobre el escenario, desde el minuto uno, Mago de Oz son como una especie de gran familia. El nucleo duro de la banda (Txus, Carlitos, Frank) presiden el escenario como si fuesen el alcalde y sus dos tenientes de alcalde pero sin alardes innecesarios, mientras que un montón de concejales van apareciendo en escena según el momento. Cuando miras el escenario, lo que ves queda lejos de los Mago de Oz de 1999, pero esta versión ampliada de la banda funciona y aporta todo lo que las canciones requieren en lo musical.

Arrancó el concierto con “Satania”, como era de esperar. El publico estalló y fue refrescante comprobar como el tema suena tan bien hoy como hace casi dos décadas, cuando “Finisterra” irrumpió en la escena rockera nacional y coronó a Mago de Oz como capitanes generales con mando en plaza durante los siguientes diez años. Casualmente, el concierto de presentación del disco, originalmente, también fue en esta misma sala, también en enero, pero de 2001. Aquel 20 de enero, empezaron con la misma canción y cabalgaron sobre la creciente adoración del público durante dos horas de show. ¿Y cual es la diferencia con el concierto de celebración de enero de 2017? Principalmente, el sonido. Durante años, Mago de Oz fue la banda popular de rock que peor sonaba pese a estar en un nivel de recintos medianos y grandes. Es un alivio ver como hoy un concierto de Mago de Oz goza de una ecualización óptima y unos medios técnicos muchos mejores que los de antaño. A lo largo de “La Cruz de Santiago”, la banda fue asentandose sobre el escenario y presentó al primer invitado de la noche, el mencionado Rubén de Debler, que con su voz aguda y juvenil bordó las partes requeridas. Para “La Danza del Fuego”, consiguieron que todo Razzmatazz coreara la melodía inicial y saltase convencido en el estribillo. Es uno de los mayores himnos de Mago de Oz y posiblemente una de las mejores canciones que han hecho jamás.

En “Hasta Que el Cuerpo Aguante” fue Israel de Alquimia quien apareció en escena para compartir las tareas vocales con Zeta, que ha mejorado mucho como frontman de la banda en el último par de años. La festival “El Señor de los Gramillos” puso a cantar a toda la sala, especialmente en la parte final, coreada por todos. La fundieron en un medley con “Polla Dura no Cree En dios” y “Kelpie”, cantada por Patricia Tapia.

Fue especial poder escuchar en directo “Maite Zaitut” o “Tres Tristes Tigres”, canciones que no son habituales en los repertorios de Mago de Oz. Pero no cabe duda que los momentos clave de la noche fueron, como era de esperar, las interpretaciones de “A Costa de Morte” y en el tramo final, las inevitables “Astaroth” y “Finisterra”, nuevamente con Ruben Kelsen colaborando.

Como bis especial, la banda interpretó “Molinos de Viento”, con la que cerraron la noche y confirmaron que Mago de Oz han recuperado la forma y el fervor del público.

Sergi Ramos

Promotor:Rock N Rock

Día:14-01-2017

Hora:20:00

Sala:Razzmatazz

Ciudad:Barcelona

Puntuación:8