Puede que sea el mejor concierto de Lacuna Coil en los últimos cinco años, y si te gustan y puedes verles, esta gira vale mucho la pena. Quizá llegando a la hora y 40 y completando el set list con clásicos anteriores al “Comalies” hubieran satisfecho a todos los fans allí congregados.

Fueron una de las bandas pioneras en combinar voces femeninas y masculinas con aires góticos a finales de los 90, compitiendo en su día con Theatre of Tragedy, Nightwish o The Gathering. Su éxito en un Ozzfest hizo que mutaran su sonido apuntando un poco hacia el público estadounidense y perdiendo parte de sus primerizos fans. Han ido sacando discos correctos y manteniéndose a flote pero no ha sido hasta “Delirium”, en este presente 2016, cuando han dado un golpe sobre la mesa. Su nueva obra es de lo mejor que han sacado en toda su carrera, pero un grupo con la trayectoria de Lacuna Coil no puede bajarse del escenario tras hora y cuarto de concierto. Han ganado mucho en cuanto a impacto escénico y su nuevo disco inspirado en un sanatorio mental les ha dado muchísimo juego, pero a la salida la opinión general de la gente fue agridulce.

Antes estuvieron dos bandas teloneras interesantes y vistosas, especialmente la primera. Los italianos Genus Ordinis Dei ofrecieron una buena muestra de lo que son capaces. Tirando de sonoridades duras, riffs pesados y un importante exceso de material pregrabado. A destacar la profunda voz de su gigantón y líder Nick K. Imponente e intimidatorio. Le pusieron ganas y sonaron bastante originales a pesar de ser un estilo algo sobresaturado. La verdad es que estuve más que tentado a hacerme con un disco o su camiseta, pero cuando ves que el merchandising de los teloneros supera al de los cabezas de cartel… es que algo no anda bien.

Forever Still demostraron ser una banda más dentro del saturante y abundante género del gothic metal orquestal con voz femenina. Su líder es una preciosa muñequita de porcelana que canta y se mueve bien, pero poco aportan al género. Destaquemos también el buen trabajo general y el de la rubia guitarrista, pero repito, más de lo mismo y bastante pretencioso. Dejaron a la sala fría y eso que el tiempo que tuvieron para demostrar sus dotes fue realmente corto. Otro dato importante es el abundante material pregrabado del que hacen gala. Empieza a ser muy cargante el tema de lo enlatado en directo, y Lacuna Coil no fueron una excepción.

La última vez que vi a Lacuna Coil fue en la primera edición del Rock Fest santacolomense. El cariño por la banda es mucho y soy de esos que piensan que sus tres primeros discos son los mejores (no tocan nada de esa época, por cierto). Esta vez el combo estuvo bastante más enchufado y contundente, disfrutando de un gran sonido pero abusando bastante de efectos enlatados. Hay que aplaudir el mucho juego que les da su nuevo disco permitiéndoles coquetear con el shock rock, con sus camisas de fuerza, maquillajes, pinturas y telones de rejas. Algo que sin duda necesitaban los Lacuna Coil para dar un soplo fresco a sus directos (algunas veces habían sido realmente aburridos).

“Ultima Ratio” deja patente que el fichaje de Ryan Blake Folden es todo un acierto. Un salto de calidad importante, y Diego Cavallotti a la guitarra encaja como un guante. Pero siempre son y serán Andrea y Cristina los que acaparen miradas. La sala rugió con “Spellbound”, pero los nuevos cortes ganan muchísimo en directo, caso de “Die and Rise”, todo un single. “Heaven’s a Lie” parece que es el clásico por antonomasia y lo más antiguo que cayó. El nivel vocal de la Scabbia fue tan perfecto que hubo gente que dudó de si realmente la voz principal era escupida por el sampler como algunas segundas voces. Marco Cotti-Zelatti es el auténtico motor del combo y daba miedo con esas pinturas de payaso loco, incluyendo la barba pintada. “Blood, Tears, Dust” y “Ghost in the Mist” funcionaron a las mil maravillas en un show dinámico y contundente. Andrea Ferro realmente canta más agresivo que nunca, pero sorprende que sea Cristina la única que se comunique con el público. Andrea es más cercano y campechano.

“The Ghost Woman and the Hunter” fue la otra concesión al “Comalies”, muy aplaudida por un público que a pesar de no llenar la sala estuvo entregado. Tanto que alguien le dio un anillo a Cristina, que lanzó un: “¿Te quieres casar conmigo…?”. “Trip the Darkness” es ya otro de los himnos por antonomasia y ya el grupo se había despojado de las camisas de fuerza para lucir camisetas ambientadas y fieles a la estética del sanatorio mental. Era curioso ver al muñeco de atrezzo en el lateral izquierdo. “Downfall” puso el momento pausa siendo una balada delicada pero efectiva. Y a partir de “You Love Me ‘Cause I Hate You” lanzaron todas las bombas. Desde la excelente “Our Truth”, cantada a pleno pulmón, a la aplaudidísima versión de Depeche Mode “Enjoy the Silence”. Absolutamente innecesaria si el show apenas llega a la hora y 20 minutos.

La inquietante “Nothing Stands in Our Way” nos recordó que su anterior obra es realmente lograda, también nos regalarían “Zombies ya en los bises finales. Las otras dos elegidas fueron la apabullante “Delirium”, otro single en potencia, y sobretodo “House of Shame”. Espectacular derroche de fuerza con momentos en los que el grupo llega a sonar como Sepultura y con un Andrea Ferro colosal. Pero no eran no las 11 de la noche y ya salíamos por la puerta con ganas de mucho más. Innegable la calidad del concierto pero corto y con exceso de sonidos pregrabados. Puede que sea el mejor concierto de Lacuna Coil en los últimos cinco años, y si te gustan y puedes verles, esta gira vale mucho la pena. Quizá llegando a la hora y 40 y completando el set list con clásicos anteriores al “Comalies” hubieran satisfecho a todos los fans allí congregados.

Sergi Ramos ,Jordi Tàrrega

Promotor:Madness Live

Día:2016-11-24

Sala:Razzmatazz 2

Ciudad:Barcelona

Teloneros:Forever Still Genus Ordinis Dei

Puntuación:7