Ghost están en su teórico mejor momento y van a seguir subiendo, pero quizá les falta algo para demostrar que pueden jugar en ligas mayores. Hora y 20 minutos incluyendo speeches y intros te dejan con ganas de más, especialmente si has pagado religiosamente la entrada. Suenan frescos y a nivel de singles pocos les ganan, pero creo que Ghost puede aspirar a más y dejarnos KO, cosa que no se dio en Barcelona.

Reconozcamos que en el mundo en el que vivimos nuestros ídolos tienden a desaparecer, más que nada por la edad y el ciclo de la vida. Buscamos sustitutos a esas grandes bandas que se nos van y de todos es sabido que Ghost pueden ser una de las grandes agrupaciones del mañana. Pero sinceramente, en las dos ocasiones que les había visto en directo la decepción fue común en ambas. Esta era mi primera vez en sala, lejos de los grandes escenarios de festivales y la gente hablaba maravillas de lo ofrecido en el Apolo en su última venida. Finalmente Ghost dieron un buen show, pero quizá les siga faltando ese plus que requiere un grupo para escalar hasta lo más alto.

De entrada se cambió el Sant Jordi Club por la Razzmatazz grande, y no registró precisamente la mejor de las entradas posibles, pero sí que había mucha gente. Zombie como teloneros permitió que los presentes pudieran charlar o ir a fumar fuera. Dueto de sampler más batería con cierto toque de película de terror pero lejos del trabajo que hicieron Goblin para los films de Darío Argento. No era el mejor telonero para Ghost pero el batería demostró técnica y estilo en un ambiente ideal para el hilo de ascensor para el hotel Kruger.

Ghost juegan con toda la parafernalia y lo ritual. Dos hombres de negro destapan batería y teclados de forma ceremonial mientras se prende el incienso para dar paso a dos intros de las que nace “Square Hammer”. Single infalible de su nuevo EP muy en su línea. Los nuevos Nameless ghouls funcionan perfectamente para que el Papa Emeritus despliegue todo su arsenal de trucos escénicos. Sala entregada y telón de fondo negro riguroso con un sonido algo bajo y algo deficiente en los laterales. Hubo tres parrafadas largas que recordaron un poco a Manowar , una con monjas incluidas. Si hubiésemos podido entender lo que contaba Emeritus quizá la cosa hubiese ganado enteros, pero el sonido no lo permitió.

El arsenal de singles es infalible y “From the Pinnacle to the Pit” dio paso a “Secular Haze”, muy aplaudida. Sorprendió que la gente cantase todos los temas y el mucho movimiento escénico de una banda que funciona y en la que los guitarras tocaron un fragmento del “Dueling Banjos” a modo de intro. Hubo cambio de telón de fondo y un botafumeiro manual para dar color a la descarga. La intro de bajo abrió para “Conclavi con Dio” para rematar luego con “Per Aspera Ad Inferni”. Quedó claro que el material con el que juegan es de primera. Nuestro Papa no posee una voz espectacular pero encaja perfectamente con su música y el show a pesar de que coros y efectos van sampleados. El día que puedan contar con un coro de canto gregoriano estaremos ante su mejor versión.

“Body and Blood” es otra de esas piezas excelentes, acercándonos a ese rock 70 bien apoyado por los teclados. Las influencias de Coven y Arthur Brown están allí por mucho que la gente no les recuerde. “Devil Church” hizo honor a su nombre y Emeritus deja los ropajes eclesiásticos para mostrarse más como un mimo infernal en “Cirice”, uno de los mejores temas de su última obra. Curiosamente es “Year Zero” la mejor recibida con una intro propia de Gigatrón: “Satanás, Lucifer, Belcebú”… Eso no quita que estemos delante de uno de sus mejore cortes. Curiosamente “He Is”, siendo una balada totalmente alejada de lo que uno espera de Ghost, fue de lo mejor de lo ofrecido. Impecable tonada con mucha fuerza y sentimiento. Suena como si Simon and Garfunkel se hubieran inscrito en la iglesia de Satanás, pero suena a gloria…

“Absolution” y “Mummy Dust” demuestran que cada disco de esta gente posee feeling y riffs metálicos pero el gentío quería clásicos, y ese “Ghuleh/Zombie Queen” nos conquistó a todos. Uno de los temas más netamente 70eros y muy definitoria de su sonido. Desgraciadamente quedaba poco y tras la parrafada de rigor y una lluvia de confeti asaltaron “Ritual” con dos Ghouls enfrentándose para dar espectáculo. Otro single infalible que sería rubricado con “Monstrance Clock”. Un tema que en disco puede pasar desapercibido pero en directo enamora. Y aunque parezca mentira eso fue todo, nada más.

Ghost están en su teórico mejor momento y van a seguir subiendo, pero quizá les falta algo para demostrar que pueden jugar en ligas mayores. Hora y 20 minutos incluyendo speeches y intros te dejan con ganas de más, especialmente si has pagado religiosamente la entrada. Suenan frescos y a nivel de singles pocos les ganan, pero creo que Ghost puede aspirar a más y dejarnos KO, cosa que no se dio en Barcelona. Son una de las bandas llamadas a dominar la escena en los próximos años, pero, por ejemplo, Volbeat no bajan de la hora y 45 minutos.

Fotos: Roger Navarro

Jordi Tàrrega

Promotor:Rock N Rock

Día:2017-04-13

Hora:19:45

Sala:Razzmatazz

Ciudad:Barcelona

Teloneros:Zombie

Puntuación:7