Parece mentira, pero hace tan sólo unos meses Sólstafir estaban publicando en su Facebook un comunicado dirigido a sus fans en países como España (entre otros) para explicar que la gira de “Ótta” no pasaba por esas zonas de Europa dada la imposibilidad de encontrar promotores dispuestos a organizar fechas en sus respectivos países. Como no podía ser de otra manera, finalmente la visita de los islandeses ha tenido que llegar de la mano de Madness Live , una de las pocas promotoras de cierta envergadura en este país con el espíritu y la valentía necesarios para traer a propuestas innovadoras y distintas a lo que estamos acostumbrados a ver en nuestros escenarios. Así pues, un tiempo después del inicial comunicado se anunciaba la incorporación de dos fechas en España (Barcelona y Madrid) de esa gira que, además, paso a paso configuró su cartel hasta tener el que probablemente sea el más interesante de las giras por salas de este año: no sólo tendríamos a nuestros queridísimos Obsidian Kingdom uniéndose al tour, sino que también disfrutaríamos de unos espléndidos Esben and the Witch en un punto álgido de su todavía breve pero prometedora carrera.

Pese a que estos últimos tenían la segunda posición en el resto de fechas, a su paso por Barcelona estaba más que claro que los catalanes debían ocupar su puesto al jugar en casa, dejando a Rachel y compañía la tarea de inaugurar la noche. Este particular trío de Brighton inició sus andadas allá por 2008, y en seis años han publicado tres álbumes de estudio en los que practican un estilo muy personal, constantemente evolucionando: un cóctel con post-rock, alternative rock, dream pop y post-punk que ha culminado en uno de los mejores discos de 2014, el aclamado “A New Nature”. Con poco más de media hora sobre las tablas, la banda nos ofreció cuatro de los cortes de este último álbum en un show muy intenso que tan sólo se vio desfavorecido por la pésima iluminación de Razzmatazz 3 (esto afectó a todas las bandas, pero a ellos especialmente) y la pobre ejecución de su batería (de acuerdo que ni tan siquiera es baterista, pero no deja de ser su trabajo sobre el escenario y es ampliamente mejorable).

Esben and the Witch tienen una magia particular sobre el escenario, cimentada fuertemente en la hipnótica voz de Rachel, sofocantes ritmos repetitivos y lentos desarrollos de intensidades, una propuesta interesantísima que brilló especialmente en “The Jungle” y “No Dog” y llamó la atención de muchos de los presentes que no los conocían. Os aseguro que en condiciones más favorables son capaces de ser la banda con el espectáculo más cautivador del cartel (como demostraron el Londres), pero por motivos de sala aquí se quedaron en un sencillo “muy bien”. Ya somos muchos los que deseamos fervientemente verlos en gira propia.

Con el característico mal sonido de esta sala salían a escena los que se coronarían como reyes de la noche, Obsidian Kingdom. Mismo tiempo de repertorio que EATW, pero un planteamiento muy distinto: con ellos no se trataba de perderse en la música, sino de salir a destruirlo todo en lo que sería una excepcional demostración de explosividad. Con su sinceramente mejorable actuación en el Ritual Cvlt Fest apenas hace dos meses todavía en mente, la prueba de fuego era clara: ¿cuánto habrían mejorado sobre el escenario tras 21 conciertos seguidos en una gira como esta? La respuesta fue más que clara cuando vimos con qué ansia devoraron el escenario tema tras tema. Este tipo de tour era lo que necesitaba una banda así, curtirse en carretera y hacer de las tablas su hábitat natural. Y no sólo han hecho esto, sino que además se han convertido en el depredador de su ecosistema.

Jugando en casa, con el público entregado en cada tema y sudando la gota gorda como nunca, la banda tenía al público comiendo de su mano. En cuanto a repertorio debo decir que, pese a que la presentación de los remixes de “Torn & Burnt” en vivo fue sin duda un movimiento interesante a la hora de ofrecer algo nuevo respecto a sus anteriores actuaciones, lo cierto es que ninguna de esas versiones alternativas acaba de convencer tanto como la original en vivo. “The Nurse” fue, sin lugar a dudas, la que mejor lució de las tres interpretadas, seguida de cerca por “Awake Until Dawn”, pero definitivamente de cara a un futuro no creo que sean el mejor partido a la hora de elaborar setlists.

Dejando de lado esto, “Cinnamon Balls” y “Endless Wall” siguieron estando presentes para asegurar una buena cantidad de headbanging (aunque sin pogo, algo que sorprendentemente sí sucedió en Madrid) y el tridente final que forman “Fingers in Anguish”, “Ball-Room” y “And Then It Was” fue sencillamente impecable, con un Rider G Omega abrumador en estas dos últimas tras dejar su guitarra, que estaba dando problemas, y adoptar el rol de clásico frontman agarrando con ímpetu el pie de micro en un provocador movimiento lleno de testosterona y adrenalina. Servidor opina que debería hacerlo así en todos sus conciertos, ya que no necesitan una segunda guitarra para esos temas y el impacto visual es simplemente impagable.

Con un público devastado, golpeado, violado y mordido, Sólstafir salían a escena para realizar la que sería su segunda actuación en la ciudad condal, tras su poco exitosa visita en términos de público allá por 2010 junto a Swallow the Sun. Había ganas de verlos en Barcelona, y más después del enorme éxito cosechado gracias a un “Ótta” que probablemente se haya convertido en uno de los discos de metal más en boga este 2014. Dejando este para más tarde, los cowboys iniciaron su actuación con un dardo certero como es “Köld”, del álbum homónimo publicado en 2009, y continuaron con la magnífica y emotiva “Lágnætti”, ahora sí, single de su último trabajo. Si algo se echa en falta a la hora de ver a los islandeses en vivo es un quinto miembro que se encargue de los sendos teclados que aparecen a lo largo de muchos de sus temas, llegando incluso a tener protagonismo primordial como en la anteriormente mencionada, puesto que las pistas pre-grabadas evidentemente restan algo de veracidad o credibilidad a su ejecución.

Seamos sinceros, esta no es una banda que sea especialmente espectacular en vivo, pero lo cierto es que saben ofrecer un muy buen show adecuado a su música. Con la sala llena hasta los topes (quizá una Apolo 2 hubiese sido más apropiada, puesto que se quedó gente fuera por ese cartel de Sold Out colgado), la confidencialidad y conexión de la banda con el público fue máxima. Sus 90 minutos de actuación transcurrieron rápidos y amenos gracias al carisma de Aðalbjörn y compañía, lanzando incluso algunas bromas sobre lo poco interesante que es su tierra natal o instándonos a interactuar con ellos pidiendo la traducción al castellano de “Black Sands”, la cual hasta el segundo intento no salió correctamente. No faltó tampoco el punto político de la velada, con su frontman luciendo una estelada y comunicándonos su simpatía hacia la causa independentista catalana, puesto que, según dijo, a ellos “como islandeses también se les había negado la autodeterminación desde otro reino”, Dinamarca en este caso, hasta 1918.

Grandiosos momentos como el sobrecogedor silencio que pidieron para el inicio de la emotiva “Rismál” o los cánticos al empezar “Þín Orð” (con un tono mucho más adecuado la segunda vez que la primera, dicho sea de paso, que nos cuesta ubicarnos) fueron representativos de esta gran velada que se encargaron de culminar con el mejor tema de la noche, la enorme “Svartir Sandar”. “Fjara” y “Goddess of the Ages” como bises pondrían punto y final a su actuación, dejando claro que esta agrupación es capaz de manufacturar una experiencia en vivo de buena calidad pese a tener algunas lagunas en cuanto a ejecución, tales como las idas de tempo de Guðmundur a la batería, especialmente en fills de secciones rápidas. En definitiva, una maravillosa noche por parte de tres enormes bandas relativamente jóvenes que demostraron que el buen perfume se vende en frasco pequeño (tan pequeño como Razz 3).

Esteban Portero ,Sergi Ramos

Promotor:Madness Live

Día:2014-11-25

Hora:19:00

Sala:Razzmatazz 3

Ciudad:Barcelona

Teloneros:Obsidian Kingdom Esben and the Witch

Puntuación:9