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| ADIÓS A RUBIANES : 05 de Marzo de 2009
Se nos fue... El pasado día 1 de marzo del presente año murió Pepe Rubianes Alegret, actor y showman galaico-catalán; que así es como le gustaba definirse a la hora de presentarse ante su público. Rubianes fue una de esas pocas personas que conseguía que la gente llorara de risa, algo nada fácil. Era libre, malhablado, polémico, alborotador, un enfant terrible con mucho de payaso y otro mucho de bufón. Entrevistarlo era toda una odisea, pero significaba para todo programa que lo hiciera alcanzar unos picos de audiencia espectaculares. Tras su paso por Dagoll Dagom y Els Joglars decidió tomar la decisión más acertada: ir por libre. Y cuando fue por libre no lo hizo sólo en el escenario sino que inventó un género monologuista difícilmente imitable. Por mucho que algún impersonator trate de dar vida a sus textos en un teatro, difícilmente saldrá airoso pues su desparpajo e improvisación son inigualables. Su obra es la de un francotirador ajeno a modas, escenas y a corrientes artísticas. Para el recuerdo queda ese espectáculo llamado Runbianes Solamente, de 9 años ininterrumpidos de duración y con lleno cada noche; quizá su obra cumbre. Pero también La Sonrisa Etíope, quedando como su epitafio. Pero para muchos lo que va a quedar para el recuerdo son esas apariciones en platós de televisión en los que contaba historias, una detrás de otra, reales e inventadas, pasando de un tema a otro sin que el presentador o presentadora pudiese frenarlo. Se comía a los contertulios y arrancaba risas con un par de ocurrencias. Para el recuerdo también esa entrevista de 9 horas que le hicieron en TV3 y de la que sólo se le hizo una pregunta, él hizo lo que mejor sabía: distraer, hacer reír y... no contestar. Simplemente hablar de lo que le daba la gana. Puede que fuera de Cataluña la gente sepa de él por las polémicas declaraciones vertidas sobre la unidad de España que escandalizaron sólo a quienes no le conocían. Una mera anécdota que palidece ante su legado y un ejemplo de decir y pensar siempre lo que le venía en gana. Fue siempre un fumador compulsivo y eso fue lo que le llevó a la tumba. De hecho el único encuentro que tuve con él fue comprando tabaco en la máquina de un bar. Si navegan por Youtube un rato pueden disfrutar de sus geniales monólogos o de sus momentos televisivos más sonados. Se nos ha ido alguien muy querido para muchos, alguien que cuando hablaba disparaba con bala, con mala leche, que decía verdades como puños y que conseguía hacernos, cuanto menos, pasar un rato divertido. No ha muerto ningún héroe de la guitarra, cierto, pero Rubianes era heavy metal sobre el escenario. Y eso, muchos, nunca lo olvidaremos. Gracias por todo amigo... ¡y anima un poco el infierno!
Jordi Zelig Tàrrega |
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