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| Como dos gotas de petróleo : 15 de Enero de 2009
Mi casa respira metal. Y no, no es gracias a las copias piratas del “Fondo Flamenco” de mi hermano pequeño. Lo notas cuando el cartero te llama por tu nombre, te pide perdón cuando te saca de la cama y te ve en el umbral de la puerta en pijama recogiendo el tercer paquete de discos de la semana. Cuesta verle con el sol pegando a esas horas… Es la 1 de la tarde, y ya es hora de empezar el día. Somos seres nocturnos, la luz del día no nos motiva y nuestra actividad se da básicamente durante la noche, donde la fresca anima a aporrear las teclas de tu teclado y parir las entrevistas, crónicas y análisis que después leéis en vuestro portal favorito. Un día el cartero, después de pasar por mi casa 4 de 5 días laborables, me miró mal… Creo que me tiene manía. Por si no estaba claro, tengo un hermano gemelo, y al contrario que mi hermano pequeño, él si contribuye al proceso de metalización forzado de mi casa, el mismo que hace que nuestra propia madre sea el fan número 1 de nuestro programa de radio (y probablemente el único). Escribe para RafaBasa. La situación es curiosa y graciosa cuento menos, porque genera todo tipo de preguntas. La gente te escribe emails preguntando si ha leído bien el mismo apellido en dos webs “rivales”, en teoría, y en los conciertos se queda mirando el tiempo suficiente para darse cuenta del asunto y darle el codazo a su compañero diciéndole entre susurros: “esos son los gemelos”. Está claro que gusta muchas veces, es agradable tener a alguien con quien ir a todos los conciertos que te imagines, porque además comparte exactamente tus mismos gustos dentro del mundillo, pero muchas otras veces genera situaciones dificultosas… Señoras y señores, en las puertas de los conciertos solo hay impaciencia. Son lugares casi inhóspitos, lugares de paso. Pues bien, si un redactor habitualmente los frecuenta por mayor tiempo del que desearía por descuido del promotor de turno que olvidó incluirlo en la lista, ¿qué decir de dos personas que se apellidan igual? “No estás en lista”. Son las 4 palabras mágicas. Por suerte o por desgracia, en nuestro caso siempre se debe a lo mismo: - “Uy, perdonad, leí dos apellidos iguales y pensé que era un error…” se excusaba Josean 5 minutos después de que los suecos AMON AMARTH se subieran a las tablas de la Copérnico, justo a punto de coger el tren y emprender el camino de vuelta a Guadalajara. Generamos un sinfín de anécdotas, muchas de las cuales es protagonista nuestra santa madre. La buena mujer es capaz de reconocer, distinguir y separar en cada armario hasta un total de 100 camisetas distintas, camisetas por supuesto no etiquetadas. ¡Rara vez se encuentra uno una camiseta en su armario que no le pertenece! Algo digno de admiración, teniendo en cuenta que no pasa de SCORPIONS o LUZ CASAL. Los conductores de autobuses, como posesos, nos hacen los cuernos a nuestro paso, los profesores de la universidad bromean… y los barmans tiemblan: - “¡Te has bebido 8 litros!” No perdona, los 6 anteriores se los bebió mi hermano, yo voy por el segundo… Además, ambos trabajamos con niños en el mismo colegio. Figúrense el divertimento de los críos, de entre 6 y 12 años… Un buen día entrevistamos a Robert Trujillo, de METALLICA. Primero él, después yo para Metal Hammer y después yo de nuevo, esta vez para este mismo portal. – “You again!?” decía el bueno de Robert, harto de hacer entrevistas toda la tarde con la que él pensaba que era la misma persona. “No, es que el de antes era mi hermano gemelo…”. Robert, con ojos achinados y esa sonrisa que tiene que no sabes si va a reírse o va a eructar, se limitó a desternillarse. Por supuesto la picaresca se personifica en nosotros de cuando en cuando, incluso con en temas metaleros. Pases “dobles” o promotores que recordaban al del pelo corto con el pelo largo y viceversa forman parte inevitable de un día a día muy ligado con las salas, los músicos o las discográficas. Pero no, la picaresca no ha traspasado los límites de lo humano. No sería moral quemar o extraviar los paquetes que llegan a casa de la “competencia” (lo siento Sergi xD). Quizá por eso o por el cachondeo que se trae el personal de esta web tengo ganado el sobrenombre de “gemelo bueno”, cuando mi hermano, el de Basa, es “el gemelo malo”, obviamente… En fin, la rivalidad sana seguirá albergándose en las pareces de nuestra casa y las anécdotas, unas mejores y otras peores, seguirán sucediéndose. Los borrachos seguirán haciendo la gracieta del : ¿veo doble?, los niños seguirán insistiendo en que somos la misma persona a veces con peluca y a veces sin ella y Sergi Ramos seguirá tocándome los cojones con que se equivocó de gemelo, pero si hay algo que de verdad no va a cambiar, es la cara de mala hostia del cartero al ver que un 10% de su trabajo lo realiza con nuestra paquetería. Haber estudiado. Raúl del Amo |
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